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EDWIN RÍOS

PUERTO RICO

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Edwin Ríos, el poderoso jugador del cuadro de Los Angeles Dodgers, dejó Puerto Rico con su familia cuando apenas tenía cinco años de edad. La familia se estableció en Kissimmee, Florida, donde su comunidad ha creado una pequeña Isla del Encanto, una casa lejos de casa.

 

“La cultura, la música, la gente, la isla, es algo especial”, dijo Ríos. “Cuando creces boricua, lo llevas en el corazón. Yo no lo cambiaría por nada en el mundo”.

 

Al igual que en muchos otros países del Caribe, el béisbol es el pasatiempo nacional de Puerto Rico. Miembros del Salón de la Fama como Roberto Clemente, Roberto Alomar, Orlando Cepeda, Iván Rodríguez y Edgar Martínez, así como muchas otras estrellas, vienen de la isla.

 

“El béisbol es todo para nosotros”, dice Rios. “Hay tantos jugadores que han venido de allá. Y cuando los ves y ves lo que han hecho y siguen haciendo, te motiva”.

 

Observando a esos jugadores, Ríos se decidió a ser como ellos. Con ayuda de sus padres, quienes lo llevaban y recogían después del trabajo para las prácticas diarias, Edwin atrajo suficiente atención de los escuchas como para ver realizado su sueño de Grandes Ligas.

 

En 2015, los Dodgers seleccionaron a Ríos en la sexta ronda del draft en Florida International University. Desde ahí le tomó menos de cinco años para ser llamado finalmente al Gran Show.

 

Esperando la llamada

 

Tras jugar en la liga de novatos en 2015, Ríos pasó raudo como un cohete por el sistema de granjas de los Dodgers. Necesitó dos años para llegar a Clase AAA, donde pasó los próximos tres años esperando para poner pie finalmente en el Estadio de los Dodgers.

 

“Esos tres años fueron extraños para mí”, dijo. Tuve la bendición de estar allá y tuve grandes momentos, pero esos tres años me hicieron sentir como si estuviera atrapado”.

 

Hasta ese momento, Ríos había estado jugando en la Liga de la Costa del Pacífico para los Oklahoma City Dodgers. Una alineación profunda de Grandes Ligas se vislumbraba en el futuro del zurdo de Caguas.

 

Era sólo cuestión de tiempo antes de que lo llamaran, y en 2019 finalmente llegó la llamada de las Grandes Ligas.

 

“Cuando finalmente llegué en 2019, me sentía como, ‘Wao, lo hice’”, dijo. “Esos tres años fueron difíciles, pero me ayudaron muchísimo. Todo sucede por una razón”.

 

Todos los sacrificios que Ríos y su familia realizaron estaban finalmente dando resultado. Nada habría sido posible sin trabajo duro y disciplina.

 

“Habrá momentos en los que caes, pero tienes que volver a levantarte y seguir trabajando duro, seguir luchando”, dice Ríos. “Esta no es una carrera fácil. Pero, si trabajas duro y haces todo lo que puedes hacer, no te arrepentirás”.