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"Ríes un poco más cuando él está"
Eduardo Escobar lleva dedicación y alegría a los equipos para los que ha jugado durante sus 10 años en las Mayores
Por Jerry Crasnick
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La historia de sacrificio y trabajo duro de Eduardo Escobar es una inspiración para quienes lo conocen mejor. Escobar tenía siete años cuando dejó la escuela en su pueblo natal de La Pica, Venezuela, y pasó sus días barriendo patios, podando árboles y haciendo otros trabajos manuales para ayudar a su madre a sustentarlo a él y a sus cuatro hermanos. Él conoce la pobreza, la humildad y el amor que une a las familias y las ayuda a atravesar tiempos difíciles.

Escobar aún habla frecuentemente con su madre, Carmen. Pero, si está buscando palabras de consuelo y conmiseración en tiempos difíciles – por ejemplo, la vez que sólo alcanzó una base en 31 turnos con los New York Mets – entonces está hablando con la persona equivocada.

"Ella me envía un mensaje de texto todos los días", dijo Escobar. "(Cuando tenía problemas) ella me decía, '¿qué estás haciendo en el plato ahora mismo? ¡Vamos! ¡Pelea!' Puede llegar a ser muy, muy duro. Y yo le digo, '¿Estás hablando conmigo?'"

La perseverancia de Escobar lo llevó a alcanzar un hito personal este pasado mes de mayo al acumular 10 años de servicio de Grandes Ligas. El lanzador Max Scherzer le dio una botella de champán en el camerino, y los jugadores de Nueva York aplaudieron al compañero que irradia positividad en cada club donde llega. La naturaleza extrovertida de Escobar y su inclusividad le han ganado multitudes de amigos durante asignaciones con los White Sox, los Twins, los Brewers, los Diamondbacks y ahora los Mets.

"Él es el tipo de los camerinos por excelencia", dice Brian Dozier, excompañero de Escobar en Minnesota y uno de sus amigos más cercanos en el deporte. "Él juega duro y sabe cómo ganar. Pero también es probablemente el tipo más divertido que alguna vez tendrás en un camerino. Todo parece simplemente un poco mejor y ríes un poco más cuando él está".

Escobar es uno de aproximadamente 40 peloteros venezolanos que han alcanzado la marca de 10 años de servicio, una designación lograda por menos de 10 por ciento de los más de 20,000 atletas que han jugado en toda la historia de las Grandes Ligas. La lista incluye al miembro del Salón de la Fama Luis Aparicio, el futuro miembro Miguel Cabrera y una lista de jugadores Todos Estrellas desde (en orden alfabético) Bobby Abréu hasta Carlos Zambrano.

"Es muy importante para mí", dijo Escobar. "Recuerdo cuando empecé a jugar béisbol, nunca pensé que jugaría 10 años en las Grandes Ligas. Cuando me hice profesional, era pobre. No dormía. No comía. Con todo lo malo que me pasó a mí, nunca oí lo que decía la gente y seguí con mi sueño. Y miren ahora: tengo 10 años y me gustaría jugar cinco o siete u ocho años más".

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Escobar, de 33 años, tenía apenas 17 cuando los White Sox lo ficharon con un bono de $25,000 en enero de 2006. Cinco años después, Baseball America lo catalogó como el prospecto no. 5 de Chicago. Amador Arias, el escucha venezolano que fichó a Escobar, lo comparó con Pete Rose y Roberto Clemente por su estilo de juego abierto y agresivo. "Era de una constitución increíble", dijo Amador en una entrevista con el Arizona Republic en 2020. "Tenía un corazón del tamaño de Texas".

El dirigente Ozzie Guillen de los White Sox fue un propulsor y mentor temprano en la carrera de Escobar, quien consideraba a Chicago como su hogar en el béisbol. Cuando los White Sox trastornaron su mundo y lo enviaron a Minnesota como parte de un cambio por el lanzador Francisco Liriano en 2012, Escobar se hundió en la miseria. Llamó a Carmen en Venezuela, lloró en el teléfono y le dijo que estaba listo para renunciar antes que ceder y reportarse al equipo afiliado de Triple A del club en Rochester, Nueva York.

Escobar encontró rápidamente un hogar en Minnesota debido a su versatilidad y disposición de jugar en cualquier posición en el terreno. Sumó un poco de vuelo a su swing durante la temporada muerta de 2017-2018, descubrió su golpe de poder y surgió con 35 jonrones y un porcentaje de slugging de .511 con Arizona en 2019. El año pasado participó en el primer Juego de Estrellas de su carrera a la edad de 32 años.

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Los compañeros que han compartido un camerino con Escobar durante su carrera se deleitan con historias sobre sus excentricidades. Escobar habla una combinación muy rápida de inglés y español, y tiene un apodo para casi cada compañero de equipo, entrenador o asistente en su camino. Muchos de esos sobrenombres tienen raíces en la cultura pop y sus películas favoritas.

"Estuve con él por ocho años y las únicas películas que veía eran 'Rápido y Furioso', ‘Piratas del Caribe', 'Ligas Mayores' y 'G.I. Jane'", dijo Dozier. "Las alternaba en cada vuelo de avión y en todos los demás lugares donde iba. Nunca veía nada más, y así es más o menos como aprendió a hablar inglés".

A Dozier le intrigó cuando Escobar empezó a referirse a él como "Lo'Connor" durante su tiempo en Triple-A. Cuando le preguntó el motivo, Escobar le dijo que se parecía a Brian O'Connor, el personaje interpretado por el fallecido Paul Walker en la serie "The Fast and the Furious". Diez años después, Escobar aún se refiere a Dozier como "Lo'Connor".

"Hicimos un video para él en Minnesota", dijo Dozier. "Todos los muchachos con los que había jugado por algunos años se acercaban y le decían, '¿Cómo me llamo?' Probablemente no conoció a 90 por ciento de ellos. Sólo conocía sus apodos".

Al igual que el personaje de Pedro Cerrano en "Ligas Mayores", Escobar hace todo lo posible para salir de un slump. Sus tácticas van desde llevar sus bates a la iglesia hasta envolverlos en sábanas para mantenerlos calientes.

Escobar tiene una afición conocida por la parrilla brasileña Fogo de Chao, y propuso matrimonio a su esposa Eucaris en el restaurante del centro de Minneapolis. También sufre de ailurofobia, o miedo a los gatos. Dozier recuerda cómo el exjugador de los Twins y miembro del Salón de la Fama Rod Carew y su esposa tenían dos gatos tan enormes que viajaban en cochecitos. Escobar holgazaneaba en un sofá del camerino enviando mensajes a sus amigos o bateando en la jaula bajo techo; cuando uno de los gatos aparecía, se ponía frenético mientras sus compañeros se divertían viendo el espectáculo desde las esquinas.

Los perros son una historia distinta. Durante una reciente videoconferencia, Escobar se quitó la camiseta para revelar un tatuaje de Picanero, su cachorro San Bernardo de un año, bajo su clavícula izquierda. "Es igual a Beethoven", le dice Escobar a la gente, refiriéndose a la estrella canina del film de 1992.

Pese a toda la jocosa alegría que emana, Escobar se mantiene fiel a sus humildes orígenes y el orgullo de su tierra. Durante el primer Fin de Semana para jugadores de Grandes Ligas en 2017, vistió un suéter con la inscripción "El De La Pica" en homenaje a su pueblo natal. Ha creado una fundación para llevar comida, medicinas, equipos de béisbol y recursos educativos a su patria de Venezuela, y no hay hospital que no haya visitado o escuela donde no comparta su mensaje con los niños. Escobar agradece por todas las bendiciones que ha recibido y su intención es llevar bendiciones a otros.

Eduardo y Eucaris Escobar tienen cuatro hijos y una hija. Diego, el más joven de los chicos, firmó su primer contrato profesional con los Diamondbacks en enero y está empezando su carrera profesional. Eduardo cree que el mejor regalo que puede darle a su hijo es su buen nombre y reputación en el juego.

"Cuando me retire, quiero dejar la puerta abierta para mi hijo", dijo Escobar. "Quiero que todo el mundo diga, 'Tu padre fue un buen jugador y un hombre bueno y humilde que respetó el juego. Por eso me esforcé duro cada día. No importa el resultado, respeto el juego, disfruto el juego y llevo la mejor energía que puedo cada día. Porque el béisbol es mi vida".

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"Cuando me retire, quiero dejar la puerta abierta para mi hijo.  Quiero que todo el mundo diga, 'Tu padre fue un buen jugador y un hombre bueno y humilde que respetó el juego. Por eso me esforcé duro cada día. No importa el resultado, respeto el juego, disfruto el juego y llevo la mejor energía que puedo cada día. Porque el béisbol es mi vida".

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