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“Pero cuando se ve la seguridad de manera integral, todo Director de Seguridad busca esas tres cosas: Estás buscando una forma de proteger recursos esenciales, y estos pueden ser humanos, pueden ser físicos y pueden estar relacionados con información."

Carlos Barron
Director de seguridad

ENTREVISTA CON CARLOS BARRON

Carlos Barron

Director de seguridad

Cuéntanos un poco de tu historia

Mi abuela española conoció a un americano en servicio que se llamaba Tom Barron durante la construcción del Canal de Panamá. Se enamoraron y se establecieron en Ontario, California, donde mi padre creció y asistió a la escuela secundaria. Mis padres se conocieron cuando papá fue a España con una beca Fulbright. Se enamoraron, se casaron rápidamente en Gibraltar y regresaron a California, donde mi padre tomó su primer empleo como profesor de literatura española en UC Santa Bárbara.

 

Mi hermano menor y yo crecimos bilingües y biculturales. Yo hablaba sólo español con mis padres, y teníamos una casa en las afueras de Madrid que visitábamos cada verano. Crecí en ambos mundos. Podías dejarme caer en Madrid y nadie sabría que era de California.

Pasaste 25 años con el FBI. ¿Cómo sucedió eso?

Durante mi primer año en UC Davis, un día de mucho calor perdí el autobús y tenía una espera de 30 minutos. Estaba buscando un lugar con aire acondicionado cuando entré al Memorial Union, y he aquí que tenían una feria de empleos. Había cientos de mesas y puestos de entidades locales, estatales y federales buscando reclutar a chicos de UC Davis, y literalmente tropecé con la mesa del FBI. Estaban estos tres agentes imponentes del FBI de Sacramento vistiendo trajes oscuros, justo como en las películas.

 

Me preguntaron, “¿Le interesa el FBI?” Y yo dije, “Lo lamento, no soy una persona interesada en el orden público. Realmente no vine aquí para eso”. Así que me preguntaron si podía sólo responderles tres preguntas. La primera era, “¿Es usted ciudadano de Estados Unidos?” Les dije, “Soy de Santa Bárbara”. Perfecto. La segunda pregunta fue, “¿Habla un idioma extranjero?” “El español es mi primer idioma”, respondí. Y me dijeron, “Excelente”. Luego me preguntaron, “¿Ha sido usted arrestado por conducir en estado de ebriedad?” Y les dije, “Por supuesto que no”.

Así que llené un papel y me fui en el próximo autobús. De ahí pasé a algunas pruebas en español en la oficina en Sacramento. Luego tomé las pruebas psicológicas requeridas, las pruebas académicas, un paquete de entrevistas y todo lo demás que uno pueda imaginar. A mis 25 cortos años, con dos diplomas en mi bolsillo, me fui a la Academia del FBI en Virginia para convertirme en un agente especial.

¿Puedes contarnos algunas de tus asignaciones a través de los años?

Cuando me entrenaban para ser agente, realmente quería volver a California y ver el océano, y me enviaron a Tucson, Arizona. Me eligieron porque en ese tiempo había una enorme guerra contra las drogas – esto fue a finales de los ’80 y principios de los ‘90 – y necesitaban personas que hablaran español en la frontera para trabajar en asuntos de cárteles y para desarrollar informantes. Pasé seis años y medio en Tucson y me encantó.

 

Luego pasé tres años en San Juan, Puerto Rico, trabajando en tráfico de narcóticos y crímenes violentos. Pasé mucho tiempo en la República Dominicana y las Islas Vírgenes, persiguiendo cocaína desde el aire y haciendo muchas cosas emocionantes. Decidí que quería una posición gerencial, así que levanté la mano y fui a Washington, DC, donde pasé los próximos cuatro años en el ala de inteligencia y narcóticos de la casa. Trabajé en la Agencia de Seguridad Nacional por un año. Fui agente de teléfonos y comunicaciones, e hice muchas cosas interesantes en la NSA de las que no puedo hablar y que tenían que ver con el tráfico de drogas en la frontera.

Y luego vino el 9/11. ¿Puedes hablarnos de esa experiencia?

Eso cambió todo. Cambió todo en el orden público y el mundo que conocíamos.


Me trajeron de vuelta a la oficina principal en el cuartel general del FBI para dirigir un grupo que trabajaba para entender las metodologías y los medios que usaron para comunicarse los 19 secuestradores. Hice eso con agentes y analistas del FBI y personal de apoyo de Washington, y fue uno de los trabajos más satisfactorios que jamás realicé en mi carrera.

¿Qué tal el impacto emocional de estar involucrado en ese tipo de trabajo?

 

Es algo que nunca, nunca olvidaré. Había agentes específicos con los que trabajé en Nueva York durante esa investigación, y desde entonces, aún nos escribimos cada 9/11 y nos saludamos y conversamos. Recordamos todo lo que hicimos 20 años después, y aún nos conectamos. Todo el que trabajó en el orden público llevará eso consigo para siempre.

 

Creo que dije esto durante una de mis entrevistas con MLBPA: Si eres un jugador de Grandes Ligas y has dejado las mayores, aún queda esa conexión y esa hermandad que viene de saber lo que se requiere para llegar ahí. Utilizo esa misma analogía con el FBI: Una vez que estás en el FBI, aún estés retirado, estás en el FBI. Tienes una red de personas que sirvieron contigo y que entienden lo duro que es estar en ese entorno todo ese tiempo. Es parecido a, “Una vez te conviertes en Marine, eres siempre un Marine”, ¿no?

Cuando la gente escucha el término “Director de Seguridad”, piensan usualmente en una persona estoica con un rostro inescrutable. Tú tienes una personalidad gregaria y extrovertida. ¿Se sorprende la gente cuando te ve?

La gente tiene una idea un poco “hollywoodesca” sobre lo que debe ser un agente del FBI, con los G-Men y el traje y todo eso. Pero el FBI está integrado por casi 38,000 empleados, y 12,000 de ellos son agentes especiales. Y puedo decirles, la fortaleza del FBI es la capacidad de comunicarse con la gente, porque es así como se construyen los casos. Es así como se desarrollan los informantes y como se resuelven los casos – utilizando la capacidad para comunicarnos.

 

En mi clase de 30 agentes especiales en 1991, estaba fascinado con la diversidad de orígenes. Yo venía de un ambiente académico. Teníamos maestros. Teníamos un científico experto en cohetes. Teníamos exmilitares de la primera guerra en Irak. Teníamos oficiales de orden público. Teníamos un poquito de todo.

¿Alguna vez has estado involucrado en alguna situación particularmente tensa o peligrosa?

Eso no siempre se presenta muy bien, pero el FBI no es realmente una organización reactiva. La gente en el FBI son planificadores. Si van a poner sus manos sobre alguien o a arrestar a alguien, significa que la persona está siendo o ha sido investigada por un tiempo.

 

Tuve suerte en mi carrera. Estuve en muchos equipos de arrestos en Arizona y Puerto Rico, así como en Houston como ejecutivo supervisando un equipo SWAT en búsquedas y arrestos. Si repasamos mi carrera, firmé muchos documentos operativos aprobando que hombres y mujeres pusieran sus vidas en riesgo para ejecutar algo. Esos fueron los momentos que realmente recuerdo, porque era mi firma que decía, “Adelante”. Era yo en la escena diciendo, “Luz verde. Adelante. Lleguen a la casa o hagan el arresto”. Estuve en Puerto Rico en un barco guardacostas intentando impedir que un bote con 1,500 kilos de cocaína llegara a la isla. No estuve en peligro, pero era casi como una película de Hollywood.

 

Hay cosas que uno ve trabajando en tráfico de narcóticos y realizando muchos arrestos que son sumamente impactantes. Porté un arma de fuego por 25 años, y nunca tuve que descargar mi arma a menos que fuera en entrenamiento, gracias a Dios.

Antes de venir a la Asociación de Peloteros, supervisabas la seguridad de Houston Dynamo y Houston Dash, los equipos masculino y femenino de fútbol profesional. ¿Cómo evalúas tu rol como Director de Seguridad de MLBPA?

Como Director de Seguridad, para mí será importante escuchar a todos y desarrollar relaciones tanto dentro como fuera de la organización para proteger nuestros recursos esenciales. En MLBPA, no son sólo nuestros empleados, sino nuestros 1,200 jugadores de todo Estados Unidos y todo el mundo. Luego, nos enfocamos en asegurar nuestros recursos físicos – nuestras oficinas, lugares y centros de entrenamiento. La tercera pieza realmente importante es proteger nuestra información. Espero ser un recurso para todos en nuestra organización.

 

Cuando tomé este trabajo que es una posición recién creada, una de las cosas que me atrajo es el hecho de que es un lienzo en blanco. Pero cuando se ve la seguridad de manera integral, todo Director de Seguridad busca esas tres cosas: Estás buscando una forma de proteger recursos esenciales, y estos pueden ser humanos, pueden ser físicos y pueden estar relacionados con información. Así que esas son las tres cosas en las que estaré enfocándome en esta nueva posición.